Fragmento del retrato de Jovellanos pintado por Francisco de Goya. Museo Nacional del Prado. Madrid.

Justo es reconocer que hasta la fecha no se encontraba ninguna biografía actualizada de Jovellanos en Internet. Que mejor lugar para divulgarla que la página Web de nuestra Fundación, de forma que quienes se acerquen a visitar la página y deseen conocer los datos más significativos de la trayectoria vital de tan ilustre personaje se vean complacidos.

El Profesor Caso siempre quiso conjugar lo científico y lo divulgativo, los estudios destinados a la especialización científica con estudios más populares que facilitasen el acceso a los textos más representativos de Jovellanos y a su personalidad.

Su hija, María Teresa Caso Machicado, ha realizado esta biografía tomando textos del ilustre jovellanista. Así, la Fundación Foro Jovellanos pretende que los ciudadanos conozcan la personalidad de una de las figuras más ricas y emblemáticas de la España del siglo XVIII.

De esta manera, Jovellanos ya no será el autor más investigado pero menos leído sino que los dos aspectos estarán en íntima relación y conexión. Este es el propósito y la finalidad de la Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias.

La Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias pone a disposición del visitante del portal una breve Biografía de Jovellanos escrita por quien fuera el primer presidente del Foro Jovellanos y Rector de la Universidad de Oviedo, José Miguel Caso González, cuyo texto ha sido supervisado por su hija la Dra. María Teresa Caso Machicado, quien ha concedido la oportuna autorización para publicarla y a quien una vez más reiteramos nuestro agradecimiento.

El Patronato

Biografía de Gaspar Melchor de Jovellanos

 

Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811)

Gaspar Melchor de Jovellanos nació en Gijón (Asturias) el 5 de enero de 1744. Hijo de padres hidalgos, estudió en Oviedo desde donde pasó a Ávila. En 1761 se graduó de bachiller en Cánones por la Universidad de Osma (Soria). Ya en 1763 se licenció en Cánones por la Universidad de Ávila y, en 1764, ingresó en el Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. En este Colegio permaneció durante un año y se graduó de bachiller en Cánones por la Universidad de Alcalá. Terminados sus estudios, en 1768 fue nombrado alcalde del Crimen de la Real Audiencia de Sevilla, desde donde es ascendido a la plaza de oidor en 1774.

En 1778 el rey le nombra alcalde de Casa y Corte y se traslada a Madrid.. En 1780 es nombrado Consejero de las Órdenes Militares.

1782 pronuncia en un discurso en Sociedad Económica de Asturias acerca de la reforma industrial del Principado, y días después es elegido director de ella. Trabaja, mientras tanto, en cosas diversas: la reforma de los estudios universitarios, la explotación de las minas de carbón asturianas, la mejora de las comunicaciones por carretera de Asturias con la meseta etc. Son los años de mayor actividad de Jovellanos.

En 1790 es encarcelado su amigo Francisco de Cabarrús, director del Banco de San Carlos y Jovellanos no duda en hacer todo lo posible por ayudarle. Como consecuencia de ello, es obligado, en lo que se ha venido a llamar un destierro disimulado, a viajar a Asturias con la misión de inspeccionar las minas de carbón del Principado. Este destierro termina en 1797. A partir de entonces comienzan para Jovellanos unos años que podrían considerarse como los más felices de su vida, en los que se dedicó sobre todo a viajar por Asturias y el norte de la Península. También trabaja en poner en funcionamiento su obra más querida, el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, inaugurado en Gijón el 7 de enero de 1794.

A finales de 1795, publicado ya el Informe en el expediente de Ley Agraria, la Inquisición recelosa de la obra trata de prohibirla aunque no lo consiguió, porque el prestigio de Jovellanos era notable. Así, en 1797, después de un efímero nombramiento como embajador en Rusia, Godoy a escasas fechas, lo nombra Ministro de Gracia y Justicia. Pero el 16 de agosto de 1798, Jovellanos es cesado. Su salud, debido a los efectos de un posible envenenamiento o intoxicación por plomo, se vio seriamente deteriorada y después de descansar en la villa de Trillo (Guadalajara), regresa a Madrid para hacerse cargo de sus enseres y trasladarse a Gijón. Volvió a dedicarse a su querido Instituto, pero los problemas económicos y también el desprestigio de su persona, crecían día a día. Después de llegar desde a la corte una «delación anónima» desde Asturias, en la madrugada del 13 de marzo de 1801 es detenido en su casa de Gijón y hecho reo de Estado.
Conducido a la isla de Mallorca, permaneció privado de toda libertad, primero en la cartuja de Valldemossa durante un año, para después trasladarlo al castillo de Bellver (Palma de Mallorca), hasta 1808. A pesar de las múltiples peticiones que se hicieron al rey no consigue ser juzgado ni puesto en libertad. Son unos años en los que Jovellanos demostró su entereza. En cuanto obtuvo el oportuno permiso, lejos de abandonar su actividad, pudo dedicar tiempo a leer y escribir: en Valldemossa inició el Tratado teórico-práctico de enseñanza. Se especializó en la historia de Mallorca y escribió las “Memorias histórico-artísticas de arquitectura”, que contienen una evocadora y prerromántica “Descripción del castillo de Bellver”. Siguió escribiendo poesía e infinidad de cartas, que conseguía enviar burlando a vigilantes y censores.

Con el motín de Aranjuez asciende al Fernando VII y Jovellanos queda en libertad. Marzo de 1808 y España está en vísperas de la guerra de la Independencia. Los ilustrados se dividen en dos facciones: los que creen que Napoleón y José I van a resolver los problemas de España, y aquellos que consideran que los españoles se bastan a sí mismos para llevar a cabo esta tarea. Los primeros, llamados afrancesados intentaron, sin conseguirlo, convencer a Jovellanos para colaborar con el gobierno de José I y llegaron incluso de nuevo a proponerle para ministro. Jovellanos rehusó las dos veces. Sin embargo, en el mes de setiembre aceptó el nombramiento para representar a Asturias en la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino, compuesta por los diputados nombrados por cada una de las juntas provinciales, creadas para luchar contra el invasor, y constituida el 25 de setiembre de 1808 en Aranjuez.

Al instaurarse la Regencia el 31 de enero de 1811, Jovellanos pide permiso para volver  a Asturias. Una tormenta de mar le obliga a refugiarse en Muros de Galicia, donde pasa varios meses. Los ataques de que es objeto la Junta Central y el trato incorrecto e injusto que sufre Jovellanos, le mueven a escribir la “Memoria en defensa de la Junta Central” (1811). Liberado Gijón de los franceses, decide emprender viaje hacia Asturias y entra de nuevo en su ciudad natal el 7 de agosto de 1811. Pero, nuevamente es invadida la ciudad por las tropas de Napoleón y debe volver a abandonarla precipitadamente vía marítima en el mes de noviembre. Con un mar Cantábrico embravecido, el bergantín en el que viajaba junto con otros pasajeros arribó al pueblo asturiano de Puerto de Vega, donde ya muy enfermo, falleció el 28 de noviembre de 1811, a los 67 años de edad.